miércoles, 31 de julio de 2013

LIBERARSE DE LA CULPA






Si tuviéramos que resumir la historia de nuestra cultura en diez palabras, sin duda la culpa sería una de ellas. Todos tenemos alguna relación con la culpa, consciente o secreta. La culpa define como nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás. En nuestra cultura se relaciona el origen de la culpa, en la sensación de vergüenza, de ser visto y juzgado, pero también en la capacidad del individuo para ser consciente de sí mismo y de la noción del bien y del mal.

Dice Michel Foucault que "la idea de ser visto constantemente es lo que mantiene al individuo disciplinado", y ciertamente la culpa es un mecanismo primario de control. Sentimos que nos vigilan nuestros padres, las personas de alrededor, o incluso la mirada omnipresente de Dios, pero el juez más implacable es el que reside en nuestro interior, y de él no es posible esconderse.

La sociedad, la familia, la pareja, espera ciertas cosas de nosotros y la culpa es el precio que se tiene que pagar si se realiza lo contrario. En todo grupo existen una serie de creencias y reglas que conforman su identidad. Algunas son manifiestas, otras implícitas, pero todos las comparten y las reconocen. Cuando se traspasan estos límites puede despertarse el sentimiento de culpa, pues con esa acción se cuestiona la inclusión en el grupo.

Es decir, el sentimiento de culpa nos conecta con el miedo a no ser aceptados, que es quizá  nuestro temor más profundo. A nivel emocional la culpa nos hace sentir de nuevo pequeños, como niños reprendidos, ese es el motivo por el que la culpa se ha utilizado tradicionalmente como un  mecanismo de control

Algunas personas piensan que la culpa siempre la tienen los demás, de esta manera consiguen librarse de las sensaciones desagradables que genera la responsabilidad. Otras personas, en cambio, prefieren culparse a sí mismas, generando un estado depresivo con baja autoestima, pero ninguna de las dos opciones es buena.

Liberarse de la culpa, no es fácil, pues esta profundamente arraigada en nuestra forma de pensar y en nuestras emociones. Sin embargo, hay algunas pautas que nos pueden ayudar.

Reconocer los sentimientos de culpa: 
Un primer paso es analizar con la mayor sinceridad posible, cuales son nuestros sentimientos de culpa y sobre todo en que situaciones aparecen. Algunos sentimientos de culpabilidad están ligados a tabús sociales, otros a dependencias emocionales...Conviene saber distinguirlos y ver en que medida nos afectan a nivel emocional.

Expresar: 
Una vez identificado lo que nos hace sentir culpables, puede ser útil comentarlo con una persona de confianza, pues eso nos ayudará a ver con mayor claridad si la culpa tiene una base real o no.

Reaccionar de forma diferente: 
En cuanto surja el sentimiento de culpa, se puede reaccionar de forma diferente, o hacer lo contrario a lo que se hace normalmente, pues la respuesta habitual es lo que ha contribuido a mantener la culpa. Por ejemplo: negarse a hacer lo que espera el otro, observar a ver que sentimientos aparecen, o bien intentar una acción constructiva en vez de anclarse en el victimismo.

Reconocer las propias limitaciones: 
Muchos sentimientos de culpa se generan por autoexigencias muy elevadas, o por responsabilizarse de asuntos o sentimientos ajenos, en los que la culpa tampoco nos ayuda a encontrar la solución. Aceptar que uno no puede llegar a todo puede ser difícil, pero es necesario. Eximirse de la culpa que impide a una persona hacer realmente su vida a menudo requiere recuperar un mayor sentido de la realidad, a fin de aceptar la responsabilidad que nos corresponde, pero no más.


lunes, 29 de julio de 2013

BIRDHOUSES & BIRDCAGES



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


sábado, 27 de julio de 2013

PAN DE AVENA Y SEMILLAS DE GIRASOL


IGUAL QUE OCURRE CON LAS HARINAS DE OTROS CEREALES, SI LA HARINA DE AVENA SE MEZCLA CON LA DE TRIGO PANIFICA MUCHO MEJOR.



Pan de Pipas de Girasol y Semillas


Ingredientes:

250 gr de harina de fuerza
125 gr de harina integral
125 gr de harina de avena
50 gr de semillas de girasol peladas (pipas)
10 gr de levadura de panadero
2 cucharadas de sal
350 gr de agua tibia
copos de avena


Preparación:

Mezclar las harinas con la sal y cernir en un colador para airear la mezcla. En un cuenco que no sea metálico, diluir la levadura en la mitad del agua tibia. Al entrar en contacto con el agua la levadura empieza a fermentar. Se remueve bien y se añade la harina gradualmente y el resto de agua necesaria, amasando con una espátula y procurando que no se formen grumos y añadiendo las pipas de girasol. 

Cuando la espátula empiece a arrastrar la masa y se forme una bola, se saca del cuenco y se coloca sobre una superficie lisa, limpia y enharinada. En este momento se amasa con energía, apoyando las palmas de las manos sobre la masa, estirándola y replegándola sobre sí misma. Este proceso desarrolla el gluten de la harina y vuelve elástica la masa. Ha de durar unos 10 minutos. Pasado este tiempo se lanza la masa dos o tres veces contra la superficie de trabajo y se le da forma redondeada. 

Con cuidado trasladar la bola al cuenco, se tapa con un paño limpio de algodón y se deja reposar entre una y dos horas. Se sabe que ha terminado el leudado cuando al presionar con el dedo sobre la superficie, la huella desaparece poco a poco. Cuanto más frío sea el ambiente más tardará en subir.

Cuando la masa ya haya subido se coloca sobre la superficie harinada y se amase brevemente, se corta en dos porciones y se le da la forma deseada, ya sea de hogaza, barra, bollo o panecillos.

En este momento se pinta con agua la superficie del pan y cubre con los copos de avena y algunas pipas de girasol peladas. Se coloca sobre la bandeja de horno en la que se cocerá y se deja reposar de nuevo unas dos horas. Hasta que doble su volumen. Justo antes del horneado y con el horno precalentado a 240º C , se realizan unos cortes limpios con un cuchillo bien afilado o con un cutter. Esto hará que aumente la corteza y le dará su forma característica.

El tiempo de cocción dependerá del horno y de la pieza, pero es de unos 40 minutos. En los primeros 20 minutos se desarrolla la levadura, es decir, crece el pan, y es necesario un ambiente húmedo para que lo haga correctamente, por eso es recomendable colocar una bandeja con agua en el fondo del horno y pulverizar con agua dentro del horno con la ayuda de un vaporizador.

Finalmente una vez cocido el pan, se saca del horno y se deja enfriar sobre una rejilla para que el aire circule a su alrededor y la base no quede humedecida. Para saber si el pan esta cocido basta con golpear con los nudillos la base. Si suena a hueco estará listo.


Pan de pipas de girasol







VINTAGE & BROCANTE


ANTIGUOS UTENSILIOS DE COCINA DE BROCANTE: 

EL ENCANTO DE LO ANTIGUO.


<3


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Cortadores de pastelería vendimia por El diario de inspiración natural



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Molinillo de almendras Vintage.




miércoles, 24 de julio de 2013

martes, 23 de julio de 2013

DIY: COSMÉTICA EN CASA

Los pasos fundamentales para llevar a cabo un cuidado correcto y natural del cutis son tres: limpiar, tonificar e hidratar. Las siguientes recetas cosméticas son fáciles de elaborar en casa y cumplen perfectamente todas estas funciones






Leche limpiadora: 
1 yogurt natural desnatado, 3 cucharaditas de limón, 1 cucharada sopera de aceite de jojoba (si no está disponible, se puede sustituir por aceite de almendras, excepto si la piel es grasa)
Para elaborar la leche limpiadora sólo es necesario mezclar bien los ingredientes, el aceite de jojoba o de almendras facilita el arrastre cuando hay maquillaje, por lo tanto sino os maquilláis no es necesario incorporarlo en la mezcla. Una vez aplicada la leche limpiadora se puede retirar con una toalla de papel o con agua.

Tónico simple:
Viangre de manzana y agua
Se ha de aplicar con un algodón suave tras haber utilizado la leche limpiadora, pues su función es cerrar los poros y retirar los restos de leche.

Tónico blanqueante: 
Zumo de limón y agua
Mezclado a partes iguales, además de notificar la piel, la blanquea, por lo que es adecuado en caso de manchas solares.

Crema nutritiva para la piel seca:
2 cucharaditas soperas de zumo de naranja muy ácido, unas gotas de limón, 1 cucharada de aloe, 2 cucharadas soperas de glicerina, 4 cucharadas soperas de aceite de avellana (también se puede utilizar aceite de oliva o de almendra)
Se mezcla el zumo de naranja con las gotas de limón y la glicerina. Se añade el aceite lentamente hasta obtener una emulsión, que se aplica sobre el cutis, una vez se haya agitado bien 

Loción para piel grasa o mixta:
Zumo de aloe, glicerina, aceite de jojoba.
Se mezcla bien a partes iguales y se reparte sobre el cutis una pequeña cantidad con un ligero masaje hasta su total absorción.

Hidratante labial:
Glicerina, aceite de coco.
Mezclando ambos ingredientes a partes iguales se obtiene un eficaz protector labial.

Crema suavizante corporal:
Para combatir la sequedad de la piel es muy efectivo aplicar semanalmente manteca de karité por todo el cuerpo y dejar actuar unos 30 minutos, para que arrastre las células muertas y suavice la epidermis. Pasado este tiempo se frota la piel con ayuda de un guante de crin y, por último, se eliminan los restos en la ducha.

Exofilante corporal:
Aceite de almendras dulces, sal gorda, zumo de limón o de pomelo
Se mezclan en un cuenco el aceite de almendras, la sal, y el zumo de limón o de pomelo. La crema resultante, que no debe ser ni muy líquida ni muy sólida, se ha de aplicar realizando suaves masajes circulares sobre la piel durante unos minutos. Finalmente se retira el producto en la ducha pero sin usar jabón, para preservar la hidratación del aceite 







sábado, 13 de julio de 2013

EMPIEZA EL DíA CON BUEN PIE



Aunque la mayoría de los días nos levantamos de la cama con el firme propósito de echarle imaginación a la jornada, hay momentos y situaciones ante los que no podemos evitar sentirnos desasosegados, como si la vida no pudiera aportarnos otra cosa que problemas y contratiempos.

En estos casos es cuando más debemos recurrir a nuestra fuerza interior y cultivar desde ahí una actitud positiva que nos permita ver la vida desde otro prisma, para ello podemos:

PENSAR EN TODO LO BUENO. Dar gracias a la vida por todo lo bueno que hemos conseguido hasta el momento y por permitirnos disfrutar de nuestra pareja, hijos, padres y amigos es un acto de reverencia que no deberíamos perder de vista en momentos difíciles. Seguramente mediante este ejercicio encontraremos buenas razones por las que seguir en pie.

AFRONTAR LOS PROBLEMAS.  Hay que situar el problema ante nosotros y analizar si realmente es tan importante como para minar nuestro estado de ánimo e impedirnos ser felices.

SONREÍR. Ver el lado cómico de las situaciones por muy espinosas que éstas sean, y optar por la sonrisa es una de las formas más inteligentes de alejar las preocupaciones. Sonreír facilita la comunicación más fluida con los demás, pero, sobre todo, hacerlo en los peores momentos implica ganarse a uno mismo.

AYUDAR.  Ofrecer lo mejor de nosotros actúa como un potente antidepresivo, ya que de alguna manera dejamos de centrarnos en nuestros pesares al entender que no son la única cuestión importante.

DESARROLLAR LA CREATIVIDAD. Si queremos disfrutar de una vida más positiva debemos cambiar los parámetros de productividad, éxito y dinero, por los de creatividad y calidad, ya que sólo sintiéndonos satisfechos con lo que somos, realizamos y tenemos podemos experimentar una verdadera felicidad.

DIVERTIRSE. Sea en la naturaleza, en compañía, haciendo aquello que más nos gusta (viajar, hacer excursiones, leer, pintar, cocinar, bailar....) así como en el trabajo y en la rutina cotidiana es fundamental para mantener la ilusión que nos movía cuando éramos niños y exprimíamos al máximo el presente.

jueves, 11 de julio de 2013

QUICHE DE CEBOLLA CARAMELIZADA Y CAMEMBERT

Fácil receta fácil quiche


Ingredientes:
3 cebollas
100 gramos de beicon
150 gramos de queso cambembert
2 dl nata líquida
4 huevos
1 lámina de masa quebrada
1 ramita de perejil
pimienta
sal

Preparación: 

Pelar y picar las cebollas. Calentar un poco de aceite en una sartén antiadherente y rehogar la cebolla a fuego muy lento durante 25 minutos, de forma que quede casi caramelizada. Retirala del fuego y reservarla.
En la misma sartén, añade un hilo de aceite y dora el beicon cortado a tiritas finas durante 2 minutos o hasta que este crujiente. En un cuenco grande o en una ensaladera bate los huevos con una pizca de sal y pimienta negra cien molida.
Añadir la nata líquida y seguir batiendo hasta que se mezcle bien. Agrega las tiritas de beicon, la cebolla caramelizada y el camembert cortado a trozos. Espolvorear con el perejil picado y mezclar. 
Precalentar el horno a 200 º C
Engrasar ligeramente un molde desmontable y forrar las paredes y el fondo con masa quebrada. Hornearla siguiendo las instrucciones del fabricante , pinchandolo  con los dientes de un tenedor. Una vez cocinada la masa, rellenarlo con la preparación anterior. Hornear a 200º C hasta que este cuajada.  Dejar entibiar la quiche antes de servirla. 



martes, 9 de julio de 2013

BAKERIES



EATALY (NEW YORK)


Bread & Butter Café


Shandaken Bake | New Amsterdam Market, New York





Mast Brothers Chocolate | Brooklyn

Firuz Aga Istanbul

Lily Vanilli Bakery, London

Bullio Bakery,  Italy


Vesuvio Bakery | New York City








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